
Llegó al claro del bosque y comenzó la ceremonia.
¡Invoco a los espíritus de Norte para que nos den valor!- canturreó bailando
¡A los espíritus del sur pido firmeza! ¡A los del Este, la velocidad del ciervo! Y por fin, ¡invoco a los del oeste para que nos doten de precisión!
Siguió pronunciando conjuros, agitando el bastón Cuando terminó la ceremonia, silencio.
De repente, el sonido rebotó de casa en casa hinchándose, elevándose cada vez más alto
Pedro escuchó atentamente mientras su rostro dibujaba una sonrisa
Aquel sonido decía solo
GOL¡