viernes, abril 06, 2007

EL ESPIRITU BURLON


¿Os acordais de las historias de Loritox???? De la historia pendiendte de lo que le ocurrio a su hermana??? Aqui la teneis por fin

HISTORIA DE LORITOX

Bueeeno, pues por fin os cuento lo que le pasó a mi hermana (y repito que como se entere de que lo estoy contando aquí...).
Ella y su marido se compraron una casa en un pueblo de la Comunidad de Madrid, una casa antigua.
La arreglaron y reformaron.
Tenía dos plantas: en la planta baja, además de cocina, baño, etc., estaba el salón, diáfano (tenía la altura total de la casa).
A la planta alta se accedía por una escalerita empinada, y arriba estaba sólo el dormitorio. Éste no estaba cerrado por una pared, sino que por una barandilla, como si fuera un balcón, se veía el salón (desde arriba).
No sé si me explico bien... uno se podía asomar desde la habitación y se veía abajo el salón.
El caso es que mi cuñado trabajaba de noche, llegaba a casa a eso de las 3 de la madrugada.
Mi hermana no le esperaba levantada, sino que se acostaba a su hora normal.
Una noche, medio dormida, notó unos pasos que subían por la escalera. Pensó que era mi cuñado que ya había vuelto del trabajo.
Vio una figura con el albornoz amarillo de mi cuñado acercarse a la cama y abrir la sábana para acostarse.
Entonces ella se giró para verle y saludarle, siempre pensando que era su marido.
¡Y de repente vio que era otra persona!
Mi hermana, como os podéis imaginar, se asustó muchísimo y le gritó
"¡¡¿Quién eres? Tú no eres mi marido!!!". Y la figura, de repente, se encogió y¡¡ fiuuu!!! desapareció por una esquina de la habitación, como absorbida desde el rincón.
Cuando mi cuñado llegó, mi hermana le contó lo que había pasado.
Mi cuñado, que era bastante incrédulo, la intentó convencer de que lo había soñado.
Hasta que... otra noche...
Estaban ya los dos acostados y dormidos. De repente mi cuñado se despertó porque le pareció oír una voz...
Se asomó por la barandilla que daba al salón, y... ahí abajo, en el salón, vio sentado en uno de los sofás a un tipo que le miraba y hablaba.
Superada la primera conmoción, empezó a atender a lo que le decía, y resulta que le estaba amenazando:
"¡¡¡Cuidado cuando subas las escaleras, lo mismo un día tienes un accidente...!!!".
El caso es que, incrédulo o no, se lo dijo a mi hermana y fueron a ver al cura de la parroquia. Se lo contaron todo.
Este le restó importancia a lo sucedido, pero, importante o no, el caso es que cogió sus bártulos y al monaguillo y fue a casa de mi hermana a bendecirla con el hisopo y rezar, no sé, supongo que las oraciones al uso.
Sólo añado que ya no viven en la casa. Al poco la vendieron y no han vuelto por allí, no saben nada más...
(De recordar todo esto me está entrando cosilla...)