martes, noviembre 28, 2006

EN SOLO UN SEGUNDO


EN SÓLO UN SEGUNDO.


Finalmente se había decidido.
Al fin había reunido todo el valor necesario para hacerlo. Pronto, muy pronto, toda la agonía que había supuesto su vida acabaría.
Ante sí, sólo tres pasos, el inmenso océano azul y doscientos metros de acantilado.
“Es curioso”, pensó, “hoy el cielo y el atardecer están más hermosos que nunca”.
No le dio mayor importancia. Cogió carrerilla…un…dos…tres….batió con su pierna izquierda, como en sus mejores tiempos de atleta en la universidad, y saltó.
Una ligera brisa golpeó su cara al comenzar a caer.
Se preguntó si era verdad aquello que decían de que toda la vida se cruza ante ti en el momento de la muerte…”Bueno, eso lo comprobaré en un instante, y desde luego, dará mayor convicción a mi decisión”…Un breve pensamiento estúpido cruzó su mente “¿Es convicción o convencimiento?”…(Nunca fue demasiado bueno en letras).
Súbitamente ocurrió. Una maraña de recuerdos se agolpó en su cerebro, intentando ordenarse de alguna manera lógica. Recordó vagamente a una joven madre intentando ponerle un anorak rojo. Después la sonrisa de su hermano, recién nacido, en una cuna. Un olor intenso a colonia, y más sonrisas…las de sus padres en una cena navideña especialmente feliz. Aquel año, le habían regalado al fin el coche de carreras con el que tantas noches soñó.
Más metros…más recuerdos. Su abuelo cogiéndolo en brazos y contándole un cuento sencillo pero hermoso, de esos con final feliz…como todos los cuentos. Su primer amigo. Juegos y más risas. La primera mirada furtiva a Claudia, el nerviosismo que sacudió su cuerpo. El tacto de su piel y el aroma de su pelo. El triunfo de haber ganado la medalla de oro en mil quinientos en aquel año de universidad en el que conoció a Blanca. Su primer encuentro con ella. El día de su boda. Pensaba que no podría existir un día más feliz en toda su existencia, hasta que nació Alberto, y después Alba. Una sensación de euforia recorrió todo su ser al pensar en aquellos dos diminutos seres.
Siguió cayendo, pero no era consciente de ello. La sensación que le envolvía le llevaba como en una burbuja de cristal. Continuó recordando. Ahora todo giraba en torno a ellos…el primer diente, las primeras palabras y pasos, sus preguntas curiosas. La sonrisa de Blanca al acostarlos. La mirada de asombro la primera vez que vieron el mar…
De repente, como un lacerante hierro que atravesara su mente, se dio cuenta que ninguno de aquellos recuerdos malos que le atormentaban, ninguna de aquellas pesadillas que no le dejaban dormir, ninguna de las razones que esgrimió para tomar su decisión se había cruzado por sus ojos…en sólo un segundo había entendido lo que importa y lo que no.
Una ligera sonrisa irónica se marcó en su semblante al entender el sentido de su vida, mientras se aproximaba a su

Fin.


David García Cerdán

Como veis este relato es de mi hijo , que quiere que se lo publique en mi blog.
TE QUIERO DAVID!

8 comentarios:

petruska dijo...

Pues tu hijo es estupendo,espero que siga escribiendo,me ha encantado su relato

poskito dijo...

Precioso relato!!!
Tu hijo escribe igual de bien que tú, creo que deberias convencerle para que se crease un blog, yo seria una asidua a sus relatos.
Me encanta!!!!

Anónimo dijo...

Me ha emocionado.Creo que tiene mucho sentimiento y mucho amor .
Creo que los dos escriben muy bien.
es una persona muy creativa, lo ha heredado de su madre, con eso se nace.Tengo envidia sana, yo no he heredado la creatividad de mi madre,que me hubiese encantado.

Gracias por conoceros a los dos,me aportais mucho.
Se que esribirá algo más. Estaré atenta.
Un beso.

Vanadis dijo...

Pues dile a tu hijo que muy bien.
Me recordó uno de mis primeros relatos.

Espero que sigas publicándole.

teresa dijo...

Hola David, he leido varias veces tu relato, y te contesto a ti y no a tu madre como sería lo normal.

Sentí frio mientras releía tus palabras, al mismo tiempo dan ganas de abrazarte, ha sido precioso que lo compartas junto con tu madre.

Fedrilla nos habla de vosotros y ya sois un poco nuestros. Sin conocerte, te conozco y siento envidia de la suerte que tiene Josefa al tener un hijo como tu.

Anónimo dijo...

DAVID;
Tu relato es muy emocionante y muy triste a la vez.
Nos haces ver que la decision de un segundo en tu vida puede depender tu futuro.
Un relato que frase a frase te hace reflexionar, el porque? los motivos que conducen al protagonista a tomar esa decision que a última hora cuando entiende todo el significado de la vida, como tu dices, se aproxima a su fin......
Demasiado tarde??????
Creo que deberiamos tener una segunda oportunidad, no cometeriamos tantos errores...... o si?????

PD:
Me gusta que escribas, házlo mas a menudo quecomo dicen por ahí
PORQUE TU LO VALES......
Además, de tanto hablar con tu madre a la que tanto quiero, ya eres un poco mio tambien, eres como..... mi sobrino virtual (si me lo permites)

Muchos besos .


TATA

Anónimo dijo...

No dejas de sorprenderme David.
Tu relato me ha gustado mucho, por el estilo, por determinados flashes que aparecen durante la caida, en los que reconozco escenas vividas , pero...me ha producido una sensación inquietante.
¿Por qué escribes sobre un suicidio?
Estaré esperando otros temas que me den, además del placer de leerte, la alegría de verte mas felíz.
Te quiero.

Elizabeth dijo...

David, no puedes negar que eres buen escritor; me impresionó demasiado el tema de tu relato y quedé preocupada. Demasiado fuerte!